Revista

Marzo/Abril 2013: Con el diablo en el cuerpo

Vivía bajo las órdenes de su peor enemigo

Yo no conocía más amor que el de mis heridas y las varias cicatrices que me habían dejado una vida marcada por el alcoholismo y la locura. Quería amar más allá de mí mismo, pero no podía o no sabía cómo hacerlo. Mi día a día en rehabilitación era una prueba de supervivencia mental, 24 horas sin drogas, sin juego, sin sexo, sin apenas contacto con otros seres humanos, y sin mucho más que hacer que intentar no armar un escándalo, casi escondido y siempre avergonzado. Era bastante improbable que encontrara la raíz de todo amor. Y por eso, quizá sólo por eso, seguía bebiendo... Login to read more
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