Elías M. from North Highlands, Pacific Region




En el año 2011, depués de haber sufrido el látigo del alcoholismo, y después de haber negado mi problema por diecinueve años, llegué por fin a la comunidad de Alcohólicos Anónimos.

Me había enfrentado a diferentes problemas legales y el sistema judicial me consideraba una persona indeseable, dañina para la sociedad. En la cárcel, dónde estuve cumpliendo varias sentencias, yo me preguntaba :”¿Por qué?, yo no le quiero hacer daño a nadie, yo no soy un delincuente”. No podía entender.

La cárcel no era suficiente dolor o castigo para dejar de beber. Mi esposa me dejó y se llevó a mis hijos, mi familia me echó de sus casas. Nadie quería saber de mí. Me quedé solo y seguí bebiendo, hundiéndome cada vez más.
Llegó el día que todo el alcohol del mundo no fue suficiente para apagar ese dolor indescriptible del alcoholismo. Por fin llegué al programa de AA.

Hoy ese dolor desapareció. He podido, poco a poco, con la ayuda de mis compañeros de la comunidad de AA, ir saliendo adelante, fortaleciéndome sobre la base de los Tres Legados de AA. Así puedo compartir mi experiencia con los nuevos y los veteranos para vivir “Solo por hoy”.