Revista

julio/agosto 2011: Convencedor convencido

Usaba la tribuna para exponer sus argumentos

Le pedí una botella de whisky y la guardé debajo de mi brazo.

Como la mayoría de las personas que ingresan a la comunidad, llegué destrozado y pensando que la comunidad de AA era el peor de los lugares. Tuve mucho miedo de entrar a mi primera reunión y antes de tocar la puerta me di la vuelta y me retiré, cuando ya estaba a punto de correr, lo más rápido posible, lejos del lugar, otro sentimiento se apoderó de mí, me sentí un cobarde, regresé y toqué la puerta, “a esto vine –me dije–, y lo voy a hacer”.

Una vez adentro pregunté si ese era el lugar de la doble A, tenía vergüenza de mencionar las palabras “Alcohólicos... Login to read more
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