Revista

septembre/octubre 2011: Sólo los tontos sufren

Escapa del dolor y cae

Ahora sí tengo el suficiente tiempo para la oración y meditación

Yo tenía 28 años de edad cuando llegué a un grupo de AA en Guanajuato, México, era joven, pero mi apariencia era la de un hombre acabado, en ese tiempo la vida para mí no tenía sentido, a pesar de estar casado y con cuatro hijos, los días que estaba sin beber, no les encontraba sentido, me sentía como si no perteneciera a nada, como si no fuera de este mundo.

Estaba con mis hijos y me aburría fácilmente, me enojaba y en esos momentos la madre de mis hijos me decía, “ya vas a empezar, necesitas un trago para que estés contento”, y eso me enojaba más, me levantaba... Login to read more
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