Revista

From the March 2011 magazine.

Archivo: Me acompaña a todas partes

Trato de encontrar la solución con una fuga geográfica

Mi alcoholismo se inició en mi país de origen, Guatemala. Probé mi primer trago a la edad de doce años, más que nada por imitación. Me gustó el sabor y el efecto de aquellas copas. Descubrí que el vino me transformaba en valiente y soñador; pensé que había descubierto el elixir de la vida. Al principio fueron días de vino y rosas; el alcohol era mi amigo, sin saber que años más tarde se convertiría en un acérrimo enemigo por quien perdería la dignidad, la vergüenza y, finalmente, llegaría a experimentar delirios.

Viendo esta situación trágica, escapé hacia Nueva York; era una fuga geográfica, pues mi enfermedad astuta, desconcertante y poderosa me acompañaba a donde quiera que fuese. Estuve unos meses abstemio para luego empezar a beber desenfrenada y progresivamente. Perdí mi matrimonio, muchos empleos y terminé en una docena de hospitales. Quiero recalcar que, en mi caso personal, nunca fui un bebedor normal ni social, ya que desde el día en que probé el licor por primera vez lo hice para embriagarme.

-- Eduardo B.

Peñuelas, Puerto Rico

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