Revista

De la edición de Enero-Febrero 2014.

Encontré el perdón, enero/febrero 2014

Bebiendo, descuidó a sus hijos, sobria recupera su dignidad

Cuando me enteré que estaba embarazada de mi segunda hija, creí que esa era una buena oportunidad para dejar de beber. Pero la verdad fue una ocasión para festejar y para emborracharme todos los días, sin pensar que podía afectarla de alguna manera. Cuando al fin paré de beber, me llegó un gran sentimiento de culpa, una grandísima conmiseración, pues no podía perdonarme a mí misma. Aunque mi familia me había perdonado, yo no podía hacerlo.

Cada noche, en mi grupo, la junta se cierra con el “Padre Nuestro” que dice: “perdona nuestras ofensas como también nosotros las perdonamos”. Así, un día de tantos, me di cuenta que era necesario que me perdonara a mí misma y dejara de conmiserarme para no seguir cargando basura en mi alma.

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