Revista

Frente al mar, enero/febrero 2014

Se acerca a un poder más grande que él y empieza a creer

Era una tarde ordinaria, envuelto en un proceso de divorcio y viviendo en un centro de rehabilitación donde lo único que me acompañaba eran mis pensamientos y mi necesidad muy clara de Dios.

Ese día tenía que cumplir con el servicio de alimentar a mis compañeros que también estaban internados. Mi dolor era muy grande. El arrepentimiento y la culpa me hacían sentir miserable.

Antes de servir la mesa, se me ocurrió pedir permiso para ir a caminar a la playa. Ya no podía más conmigo mismo, milagrosamente me lo dieron.

Comencé a caminar y, sin darme cuenta,... Login to read more
Not a subscriber? Click here to subscribe.