Revista

El inventario de un médico, marzo/abril 2014

Su sobriedad emocional depende de su honestidad

Soy un médico especialista, y empecé a beber desde los dieciocho años, al principio con moderación, después bebí más seguido, alcanzando estados de embriaguez eventuales, nada anormal según mis ideas.

Cuando hice mi internado bebía al menos dos veces por semana, seguí así, me casé y continué bebiendo más seguido. Empezaron las resacas y descubrí que bebiendo dos cervezas frías y un trago me sentía mejor y podía trabajar hasta la tarde, cuando bebía otra vez.

A los treinta años comencé mi especialidad y mi bebida continuó por dos años más, luego hice... Login to read more
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