Revista

El último refugio, marzo/abril 2014

Cerca de su casa descubre que no está solo, que hay otros como él

Hace seis años aproximadamente salí de mi país, llegué al estado de Oregón, muy feliz, venía cargado de sueños que quería convertir en realidad.

Pensé que aquí se acabaría mi problema con el alcohol, —el cual yo consideraba como un vicio o un embrujo— que todo se había quedado atrás y que empezaría una nueva vida. Le prometí a mi familia que no iba a tomar más, que le compraría una casa a mi esposa y a mis hijos.

Fueron pocos los meses que pude estar sin consumir alcohol, me acuerdo que en una Navidad empecé a tomar, al poco tiempo tenía muchos amigos... Login to read more
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