Revista

Agradecida disfruta sus hijos

Esa noche sus oídos estaban dispuestos a escuchar

Un martes del mes de marzo del año 2009 llegué por primera vez a una sala de Alcohólicos Anónimos mandada por el juez a completar 25 firmas. No tenía idea de qué era el programa y no tenía ni idea que había lugares donde se aprendía a dejar de beber.

Coloqué mi hoja sobre la mesa donde un joven se sentaba y tomé asiento, me puse mis audífonos, agarré mi teléfono y me puse a mandar mensajes de texto a mis amigos de bebetoria, contándoles las tragedias que me habían acontecido y dónde estaba en ese momento. Pasé varios días haciendo lo mismo, yendo al grupo cada... Login to read more
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