Revista

Disparos al aire

La vida ingobernable lo dejó sin salud y sin familia

Nací en el bello puerto de Acapulco, un lugar paradisíaco. Desde niño supe lo que era ganarse el sustento, vendiendo a los turistas agua de coco preparada, en el área de caleta y caletilla, junto con mi hermano mayor.

Mi padre, un enfermo alcohólico, se quitó la responsabilidad de mantener a la familia y por esta razón tuvimos que trabajar desde muy temprana edad.

Me gradué como profesor a duras penas. Recuerdo haber llegado a clases en estado de ebriedad, no me echaron de la escuela por suerte, ya que era subsidiada por el gobierno federal.

Me mandaron a... Login to read more
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