Revista

“De buenas o de malas”

No todos aprecian su café, pero todos necesitamos su servicio

Cuando me arrestaron y me mandaron a Alcohólicos Anónimos, hace catorce años atrás, yo pensé que no me iba a quedar o que no iba a dejar de beber. Pero qué equivocado estaba, una vez más.

En cuanto al servicio, me dijeron que no importaba lo que yo hiciese. El único servicio que yo podía hacer, al principio, era el de cafetero. En realidad era el único servicio que estaba disponible o que nadie quería, el resto de los servicios son más peleados.

Yo llegué a Alcohólicos Anónimos enfermo, loco y neurótico. Me dijeron: “Tienes que comenzar a servir porque te... Login to read more
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