Revista

Mayo/Junio 2013: aunque llueve o truene, no bebemos

Experimentó el dolor más grande, en sobriedad

A la edad de trece años me botaron de la escuela por incorregible. Mi padre tenía un negocio de repostería y como castigo me dio los trabajos más duros de su negocio.

No consiguió su propósito, todo lo contrario, me gustó tanto el trabajo y lo hice tan bien que conseguí decirle adiós a la escuela definitivamente.

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