Revista

Julio/agosto 2013: Desesperado

Una sala de AA fue su último refugio

Cuando cumplí catorce años de edad mi mente dejó de funcionar y el alcohol se hizo cargo de darle vida a mi cerebro.

Empecé a tener muchos conflictos con mi familia les hice pasar vergüenzas y me llené de resentimientos con mis padres porque pensaba que no me tomaban en cuenta. Con el alcohol y las drogas empecé a tener valor para decirles lo que yo pensaba que era correcto.

Me puse muy agresivo y a causa de los pleitos a veces me quedaba en la calle tirado sin poder moverme, una vez me golpearon tan duro que estuve a punto de morir. Me metieron en la cárcel y mi... Login to read more
Not a subscriber? Click here to subscribe.