Revista

Julio/agosto 2013: Tocando los sueños

En cada uno de los Doce Pasos encuentra la clave para crecer

Nunca admití que era alcohólico hasta el día que crucé la puerta de este sótano. Había dormido en lugares de construcción y en la calle. En el trabajo sumaba un fracaso tras otro, mis relaciones sexuales eran frustrantes, con la pareja no existía la comunicación. Mis amistades de siempre ya no cogían el teléfono para responder a mis llamadas. Sólo hablaba con mi madre y una hermana.

La única diferencia entre un alcohólico y uno que no lo es, es que cuando hago contacto con la copa ya no puedo parar, ya no soy yo quien decide cuándo hacerlo. Aquí me enseñasteis que... Login to read more
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