Revista

Solo en la multitud, septiembre/octubre 2013

Impotente ante el alcohol, la autocompasión era su único refugio

Es 16 de julio del 2008, son las dos de la tarde, el calor aprieta en Madrid, pienso que estoy con sed y que me merezco una cerveza bien fría después de haber ido a arreglar los papeles del paro.

Entro en el bar donde, curiosidades de la vida, acabaré tomando café con mis compañeros de AA. Pido una cerveza y me sitúo en la esquina del bar al lado de la puerta. Una vez que termino la cerveza, es la primera, la bebo despacio y saboreándola, me voy a mi casa a celebrar mi cumpleaños.

Mi cabeza piensa que estoy solo, “pobrecito de mí, voy a pasar a comprar unas latas... Login to read more
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