Revista

From the May 2011 magazine.

Mayo/junio 2011: Mi antídoto

Atravesando los muros de la cárcel con palabras

Queridos amigos alcohólicos, quiero agradecerles por compartir conmigo sus vivencias y por permitirme compartir las mías con ustedes. Se siente bonito saber que las palabras que brotan de nuestro corazón lleguen a las manos de más de once mil personas. Yo les escribo desde la prisión, lugar oscuro en donde me trajo mi enfermedad, y desde aquí el hecho de compartir con ustedes las vivencias de mi vida es un antídoto que me da hoy las fuerzas suficientes para mantenerme en la plataforma que, como alcohólicos, nos mantiene activos en la práctica de vivir veinticuatro horas sin sentir la necesidad de querer tomar.

Escribir en silencio me vuelve un poco melancólico, y al leer las historias de La Viña me nace una gran simpatía por todos aquellos que comparten sus historias con quienes más las necesitan. Es irónico hasta cierto punto, pues yo, al igual que ustedes sufro en carne propia las consecuencias de haber tomado la decisión de buscarle alivio a mis penas en el alcohol sin imaginarme nunca que podría llegar hasta estas instancias, más creo que el sentir simpatía por mi prójimo me lleva a poner en práctica el Paso Doce, pues el hecho de escribirles desde aquí tiene un propósito fundamental, y es la humilde intención de hacerles saber a quienes leen esta revista, alcohólicos o no alcohólicos, que el tomar es un gusto que no ofrece felicidad y que existe la enorme posibilidad que tarde o temprano nos azote un ocaso del cual será difícil levantarnos; eso si corremos con la “fortuna” de venir a uno de estos osarios, porque hay ocasiones donde la muerte nos llega antes de tiempo, y entonces nada queda más que el dolor que sembramos en los seres que nos amaron y que sin duda quisieron lo mejor para nosotros.

-- Nelson T.

Soledad, California

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