Revista

Mayo/junio 2011: Una muerte prematura

La culpa y un recuerdo doloroso le acompañaron desde niño

En el pueblo donde crecí, no había diversión alguna, tan sólo hacer lo que los adultos hacían, para sentir la misma alegría y enrolarse en su mismo círculo, lo más fácil era beber y beber.

Como muchos otros niños mi alcoholismo empezó aproximadamente a los 9 años pero nunca pensé que con el tiempo mi destino quedaría marcado para el resto de mi vida pues beber para mí era un juego.

Corría el año 1972 y como parte de la diversión mi compañero de juego y yo saboreábamos un rico aguardiente, que es el licor de la región costeña. Entusiasmados por la... Login to read more
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