Revista

Mayo/junio 2011: Sólo por el efecto

Hoy comprende que su vida y la de otros estuvo en peligro

Nací en un pueblo del estado de México, un lugar muy bonito donde no se veía mucha violencia. A la edad de 12 años empecé a trabajar en un taller de hojalatería donde el patrón me daba trabajo los fines de semana. En realidad no trabajaba, nomás era pura pachanga y cuentos, él tomaba, yo lo escuchaba y lo llevaba a su casa, así me ganaba mi dinerito.

Pero allí descubrí que con el disolvente que usábamos para la pintura podías darte un monazo, para ponerte alegre, con mucha energía, experimentar otra cosa, otro mundo y eso empezó a gustarme. Todavía no bebía, nomás... Login to read more
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