Revista

De la edición de Noviembre-Diciembre 2017.

Superior a mí mismo

Le dijeron que con un poquito de espiritualidad bastaba, y funcionó

Compañeros, quiero compartirles acerca de mi ateísmo cuando llegué a Alcohólicos Anónimos. Yo no creía en Dios y cuando me hablaban de Dios me ponía muy mal, especialmente cuando me lo decían frente a frente.

Hoy creo que me sentía así porque en mi casa existía la enfermedad del alcoholismo, al rojo vivo. Éramos trece hijos, mi papá era alcohólico, cuando bebía se transformaba repartiendo insultos y malos tratos, cuando estaba sobrio era muy buena onda, eso me confundía mucho. Cuando yo llegué a Alcohólicos Anónimos, pude darme cuenta que la causa de ese comportamiento era esta enfermedad.

-- Ignacio G.L.

Anaheim, California, USA

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