Revista

De la edición de Noviembre 2017.

El espejo

Necesitaba esa derrota para recuperar su imagen

Yo vivía una vida ingobernable. Tenía un concepto inmoral de la existencia, que me permitía, según mi sistema de creencias, hacer lo que me viniera en gana, deseos, necesidades. El egoísmo en estado puro, destructor y malsano, impedía que pasara la luz a las tinieblas en las que yo estaba inmerso.

Yo no sabía, o mejor dicho, no aceptaba que yo tenía un problema. Llegué al grupo de Alcohólicos Anónimos derrotado y en conflicto conmigo mismo, por que yo decidí vivir esta clase de vida. Es aquí donde me entero de que el alcoholismo es una enfermedad que radica en la mente, que no es un vicio, en mi ignorancia yo lo creía así.

-- Pedro.

Pasadena, California, USA

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