Revista

De la edición de Noviembre-Diciembre 2017.

La tarjetita

Encuentra en su bolsillo las instrucciones para cambiar

Bebí por primera vez en una Navidad. Todos bebían, hasta mi madre se tomaba dos cervecitas. Yo tenía nueve años, pero no fue hasta un tiempo después que compré la pachita de guaro, nomás con limón y sal, porque no alcanzaba para comprar la gaseosa.

Luego, creo, siguieron los tiempos maravillosos para un buen bebedor, y claro cuando llegué a la edad de treinta y tres años empecé a curarme las crudas con alcohol. Tengo bien claro que cuando lo hice comenzó mi calvario y el sufrimiento en la bebida.

-- Mario C.

Houston,, Texas

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