Revista

De la edición de Enero-Febrero 2018.

Cartas del lector

Como la palmera
Soy mujer y también las mujeres sufrimos en nuestra condición de niña y de mujer. Mi primera copa, a los dieciséis años fue fenomenal, excelente. Me casé a los catorce años, y allí comenzó la desolación, la angustia.

El Dios de emergencia no me funcionó. Fui a la cárcel, ocho meses y cuando salí, en Alcohólicos Anónimos, conocí al verdadero Dios, del que se habla en el Segundo Paso, un Dios de corazón adentro. Sólo él pudo hacer este milagro que me permite decir: soy Teresa, alcohólica.

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