Revista

De la edición de Noviembre-Diciembre 2006.

Uno es demasiado y cien no bastan

Inicié mi carrera alcohólica estando en la escuela superior. En sus comienzos disfrutaba de la bebida. Bebía en fiestas y actividades de la escuela y aunque no me gustaba el sabor, sí me gustaba su efecto. Como yo era tímido, el alcohol me quitaba las inhibiciones.

A los diecisiete años embaracé a una compañera de la escuela, la cual fue mi esposa por diecinueve años. Poco a poco fui consumiendo más alcohol. Bebía para celebrar mis triunfos, tanto en la vida diaria como en mi trabajo. Nunca me imaginé que fuera a hacer tanto daño a mi vida.

-- José M.

Grupo Pepino, San Sebastián, Puerto Rico

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