Revista

De la edición de Marzo-Abril 2005.

Cómo dejé atrás mi vida ingobernable

Empecé a beber a muy corta edad, no recuerdo bien cuándo, pero fue cuando estaba en la escuela primaria, en 5° o 6° grado, para las fiestas de fin de año, donde terminé totalmente borracho recorriendo las casas de todos los chicos de mi edad con botellas en las manos. Fue un desastre. De ahí en adelante siempre busqué el efecto del alcohol, por mi timidez, mis miedos y la búsqueda permanente de ser parte de algo. Iba tomando cada vez un poco más. Ya a los 14 o 15 años corté los estudios porque empecé a conocer bares donde había mucha gente que tomaba permanentemente y a mí esto me atraía.

Un lunes de ésos en los que es peor el despertar que la borrachera, me hice un tatuaje yo mismo (algo que no es normal en un muchacho). Fui cosechando derrota tras derrota, fracaso tras fracaso. Me volví cada vez menos amistoso con los demás, más desagradable y violento.

-- Jorge G.

Grupo Provincias Unidas, Buenos Aires, Argentina

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