Revista

De la edición de Marzo-Abril 2001.

¿Difundiendo el mensaje? ¿Yo?

Todavía estaba temblando por haber hablado en la reunión, de modo que estaba seguro que había entendido mal la llamada telefónica que había recibido al llegar a casa. Parecía que quien llamaba quería que escribiera algunas de las cosas que había compartido en la reunión. Creía que eran buenos ejemplos para demostrar en qué consistía el trabajo de Paso Doce.

¿Trabajo de Paso Doce? No, estaba seguro que había entendido mal. Tal vez a lo que ella se refería era al segundo paso en vez del duodécimo. Ya he estado lo suficiente en AA para saber que el trabajo de Paso Doce es mejor dejárselo a los miembros "saludables" de nuestra Comunidad — es decir, a aquéllos que realmente han experimentado un despertar espiritual a consecuencia de estos Pasos, no a alguien tan "enfermo como yo". Nunca he hablado de un despertar espiritual en mi vida. De hecho, creo que ni siquiera sé en qué consiste un despertar espiritual. Todo lo que había hecho en la reunión fue finalmente comenzar a ser franco conmigo mismo. Tan sencilla y sinceramente como pude le confesé al grupo en qué estado me encontraba esa noche. Reconocí que tenía miedo de volver a beber, que estaba lleno de tantos temores egocéntricos que creía iban a terminar conmigo, que estaba cansado de fingir lo lejos que había llegado en mi recuperación, que una gran parte de mí estaba tan enferma como el primer día que fui a una reunión de AA, y por último que yo, el Andy "chévere, ecuánime, controlado", se sentía tan impotente para poder cambiar esta situación. Sí, eso fue todo lo que hice, y eso en verdad no era ningún despertar espiritual, ¿no es cierto?  

-- Andy B.

Manchester, New Hampshire

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