Revista

De la edición de Marzo-Abril 1998.

¿Cómo está la salud de tu grupo base?

Tuve la suerte de haber estado rodeada de un grupo de mujeres que querían transmitirme todo lo que habían recibido cuando entraron a Alcohólicos Anónimos. Ellas querían que experimentara toda la promesa y el potencial de nuestra Comunidad. Querían que dejara de sentirme como una extranjera y me integrara al programa. Se convirtieron en mi familia. Me enseñaron a estar lista a contestar cuatro preguntas básicas cuando me preguntaran: ¿Quién es mi madrina, en qué Paso estoy hoy, cómo se llama mi grupo base y qué posición de servicio presto? 

Las mujeres en mi linaje de madrinas hablan acerca de sus madrinas y sus abuelas-madrinas, acerca de sus hermanas y tías sobrias. Te hace sentir bien. Te sientes protegida. Esta familia me animó al comienzo de mi sobriedad a que conociera otros miembros de mi clan familiar y de que escogiera un grupo base. Les agradezco la experiencia de encontrar mi primer grupo base bajo su atenta vigilancia. Me mostraron una manera saludable de encontrar un grupo así. Comprendí que no es lo mismo ser miembro de un grupo que simplemente asistir a las reuniones. Me he mudado varias veces en la vida sobria y he podido llevar conmigo sus experiencias, fortalezas y esperanzas mientras buscaba un nuevo grupo base en el pueblo adonde me había mudado. Cuando llego a mi nuevo lugar de residencia, sigo varias pautas para asegurarme de que las señales de vida del nuevo grupo son saludables — de que sea un lugar en el cual aceptaré responsabilidad, donde estoy dispuesta a estar presente y ser honesta y pueda establecer nuevas relaciones. Mi grupo base es el lazo más fuerte que tengo como miembro de AA con la Comunidad de Alcohólicos Anónimos. 

-- Robbie S.

Whitefish, Montana

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