Revista

De la edición de Julio-Agosto 1998.

Sobrio no sombrío

Había dos compadres que eran borrachines de todos los días, pero uno de ellos decidió unirse al grupo de AA que recién se había abierto en el pueblo, mientras que el otro siguió en sus borracheras. 

Dos años más tarde se encuentran en una esquina, El compadre borrachín estaba ebrio y tirado en el suelo. El otro compadre, que ya estaba en recuperación, al verlo sintió lástima por él, se le acercó y le dijo: "Compadrito, Chepe, no se siga destruyendo. Deje de beber. Únase a nuestro grupo de AA. Allí ya tenemos cuarenta miembros."

-- Pedro M.

Toronto, Canada

Para leer el artículo completo usa el enlace para empezar los 7 días de prueba gratuita.