Revista

De la edición de Septiembre-Octubre 1998.

El mal de la apatía

A primera vista parecería que el refrán "Dos cangrejos machos no caben en la misma cueva" tiene una veracidad incuestionable, pero visto a la luz del programa de recuperación de Alcohólicos Anónimos deja de tener sentido real.  Se me ocurre pensar que en AA tanto los hombres como las mujeres somos cangrejos machos. ¿Cómo es posible que convivamos todos, en la armonía característica de nuestro programa, en esa cueva que es nuestra fraternidad? Me pregunto si no pasaría igual en la cueva de los cangrejos si ellos practicaran nuestra Segunda Tradición que dice: "Para el propósito de nuestro grupo, sólo existe una autoridad fundamental: un Dios amoroso, tal y como Él se exprese en la conciencia del grupo. Nuestros líderes solamente son servidores de confianza; no gobiernan."

Esta Segunda Tradición, por su contenido tanto explícito como implícito, es capaz de bajarle el moco al cangrejo más macho pues nos trae al reconocimiento de que no es tan sólo un Dios amoroso como se expresa en la conciencia de grupo quien asume la autoridad, sino que los demás cangrejos estamos dispuestos a respaldar la Tradición para impedir que un solo cangrejo se quede en la cueva.

-- Chago R.

Lomas Verdes, Puerto Rico

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