Revista

De la edición de Septiembre-Octubre 1998.

No tenía dinero para mis hijos pero sí para beber

Mi etapa alcohólica activa empezó a temprana edad. Me crié en un ambiente donde el alcohol ya había hecho sus estragos: nueve tíos (además de mi madre y abuelo) bebían en exceso, y los espectáculos a los cuales fui expuesto llegaron a avergonzarme sobre manera. Para mí fue común y completamente normal el que así lo hiciera yo. Fue fácil adaptarme y acostumbrarme a los efectos relajantes del alcohol. Lo que nunca vi fue el daño que esto me acarrearía durante el desarrollo de mi vida como adulto. 

A la edad de veinte años monté una discoteca con dos amigos y conocí a mi primera esposa. A los 23 años de edad ya estaba divorciado, con dos hijos y una pensión alimenticia que me tenía loco. Incluso estuve preso por no cumplir responsablemente con ellos. No tenía dinero para cumplir con la pensión, pero sí tenía dinero para beber todos los fines de semana. 

-- Ramón N.H.

Carolina, Puerto Rico

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