Revista

Debajo de los puentes, noviembre/diciembre 2013

Conocí el programa un 28 de marzo del 1996. Cuando el coordinador abrió la sesión preguntó si había una persona que estaba ahí por primera vez, y yo, enseguida levanté la mano. Desde esa reunión, es decir desde esa fecha, sigo con la mano levantada.

Mi vida cambió. Cuando llegué al programa yo no tenía esperanzas de dejar de beber. Había buscado ayuda en las religiones, ahí me sentía muy bien, pero cuando salía a la calle tenía que beber otra vez.

Acepté mi derrota con la ayuda de estos, mis hermanos alcohólicos. Mis padres sufrieron mucho con mi... Login to read more
Not a subscriber? Click here to subscribe.