Revista

Pasándola bien, noviembre/diciembre 2013

Obtuvo esperanza y sobriedad, pero, sobre todo, la capacidad de disfrutar la vida

Llegué a Alcohólicos Anónimos después de haber cumplido una condena de dieciséis meses.

Recién salido de la prisión del estado, mi mayor preocupación era cómo hacer para dejar de beber estando libre. Me acordé de aquellas personas que iban a la cárcel a hablar del problema del alcoholismo y así fue como llegué a AA. Me presenté en un grupo, un día lunes en la noche, para ver de qué se trataba. Yo no tenía la intención de dejar de beber, sino que, ya no quería volver a la cárcel, ni hacer sufrir más a mi madre.

Tenía la certeza de que, si seguía... Login to read more
Not a subscriber? Click here to subscribe.