Noviembre / Diciembre 2011

386 días

El alivio de estar sobrio cada día, un día a la vez

En mi ultima borrachera, estando acostado más bien tirado, en el sofá de mi casa donde acostumbraba beber y a pasar la borrachera vi a un lindo niño que acercándose a mí tocó mis pies y me abrazó. La visión fue fugaz, desapareció tan rápido como apareció, dejándome una extraña sensación en mi cuerpo y mente. Tal fue mi impresión que en ese mismo instante llamé a Dios con toda la fuerza que aún me quedaba. “Dios mío”, le dije, “ayúdame a dejar de beber porque ya no puedo más, estoy destruido, lo he perdido todo”.

WANT TO CONTINUE READING?

You must have an active online AA Grapevine subscription to access full stories and audio.

Login Renew Subscribe

Need help with customer service?

Call 800 631-6025 (English), 800 640-8781 (Spanish), 212-870-3456 (French) or email: [email protected]
or [email protected]

Have Something You Want To Share?

We want to hear your story! Submit your story and it could be published in a future issue of AA Grapevine!

Submit your Story