September 2019 | Young & Sober

Tenemos intereses comunes

Ward Ewing, Custodio Emérito, no alcohólico, comparte su opinión

En noviembre de 2014, tuve el privilegio de participar en la Primera Conferencia Internacional para Ateos, Agnósticos y Librepensadores en AA. Muchos parecían sorprendidos de que yo, como persona religiosa, no alcohólica, cuya vida espiritual haya sido fortalecida, sostenida y enriquecida por esta fraternidad, fuera parte de este grupo. Francamente, me sorprendió la exclusión de AA que sentían numerosos de los asistentes en la conferencia. Yo conocía las áreas donde las oficinas intergrupales habían “excluido” a grupos porque se identificaban como grupos para aquellos miembros que no aceptan la creencia en un Poder Superior. Sin embargo, desconocía el profundo dolor experimentado por tantos miembros a los que se les dijo que nunca podrían permanecer sobrios a menos que llegaran a creer en un Dios bajo su entendimiento. Claramente, esa conclusión no es cierta, ya que conocí a numerosos miembros con una sobriedad de treinta o cuarenta años que no creen en “una deidad antropomórfica, intervencionista (masculina)”. Un participante me compartió su experiencia, “Usted se sorprendería por el escrutinio (sea real o percibido) al que estamos sujetos los no creyentes dentro de AA en general. Algunos de nuestros compañeros miembros en AA son temerosos, despectivos o directamente hostiles hacia nosotros.”

WANT TO CONTINUE READING?

You must be an AA Grapevine member to access full stories and audio.

Login Subscribe

Have Something You Want To Share?

We want to hear your story! Submit your story and it could be published in a future issue of AA Grapevine!

Submit your Story