Revista

julio/agosto 2011: Una batalla mental

El ego y la conciencia luchaban por dominar su conducta

Prefería quedarme en mi cama jugando barajas.

Después de haber caído unas diez veces, por diferentes motivos, en la cárcel, fui deportado de regreso a mi país, México. Esa vez la policía me detuvo por manejar tomado, nunca imaginé que me vería en esa situación debido a mi irresponsabilidad e inconciencia.

Dentro de la cárcel surgió en mí, a momentos, una voz que me llamaba a meditar, a aceptar que tenía serios problemas con mi manera de beber. Al mismo tiempo me di cuenta que en la cárcel de San José, California, nos visitaban los compañeros de Alcohólicos Anónimos. A pesar de que escuchaba todo lo que se... Login to read more
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