Revista

Julio/agosto 2013: Un compromiso verdadero

Deja la prisión y encuentra su destino en AA

Tenía dieciséis años de edad cuando una persona que pertenecía a la comunidad de Alcohólicos Anónimos insistió en llevarme a un grupo, aunque ya había estado varias veces en prisión, yo pensaba que no tenía problemas con el alcohol.

Nada más entramos al grupo lo primero que observé es que todos eran adultos, puros señores mayores, no me identifiqué con nadie, pensé que estaban locos. Empezaba a vivir la vida y me faltaba mucho por aprender.

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