Revista

De la revista Noviembre 2017.

Ataque de pánico

La sobriedad no es fácil, pero volver atrás es peor

Conocí el alcohol a temprana edad. A los doce años toqué mi primer fondo: perdí el conocimiento, pensando que era normal, pues esa era la manera de beber que veía a mi alrededor. Y así, ignorando que ya empezaba a sufrir de una enfermedad que me causaría grandes daños físicos y morales, no paré de beber hasta los cincuenta y tres años.

Me casé a los diecinueve años y Dios me dio una maravillosa familia, a la que causé mucho dolor por mi manera de beber. Aunque era muy joven, conocí la cárcel en repetidas ocasiones, tuve muchos accidentes de tráfico y por consiguiente tuve que trabajar muchísimo para pagar las consecuencias.

-- Francisco M.

Houston, Texas, USA

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